jueves, 26 de marzo de 2020

El libro como objeto. La bibliofilia como consecuencia de la lectura


El objeto de la lectura
La bibliofilia como consecuencia de la lectura
“Estoy como acosado por una pasión inagotable que hasta ahora no he podido ni querido frenar. No consigo saciarme de libros”

Petrarca



Leer puede significar muchas cosas, y hay que delimitar su extensión, para precisar de lo que se trata de inteligir[1]. Por ejemplo, se puede leer un símbolo de tránsito, que responde ante quien lo lee como una señal, podemos leer un subtítulo de una película, para comprender lo que ocurre a nivel del dialogo, se puede  igual leer un resultado clínico, y de ello diagnosticar una enfermedad. Es decir, para no confundir más, leer se entiende de muchas maneras; incluso hay quien afirma leer las cartas o el restante del café, y ¡felicidades! Pero lo que cabe destacar, es que leer, puede hacerlo cualquier persona que haya aprendido el abecedario, haya podido unir vocales con consonantes, construir bisílabos, trisílabos y todo lo que ocurre cuando el hombre se dispone y todo lo que le rodea persuade que él aprenda aquello que es necesario, en última instancia, leer.


Para esta empresa es entonces, y de mucha importancia entender, para saber de qué se está hablando,  que leer se enjuicia como aquella actividad intelectual de no dejar de leer, leer es no dejar de leer. Y si leer es no dejar de leer, entonces, leer repercute en la vida de quien es capaz de leer. Transformando así, la vida de quien destina tiempo leyendo. Y es que aunque parezca ridículo, pero sin la lectura, sin ese proceso, no se pude, como atestigua el argentino Alberto en Unas palabra preliminares “la lectura es un acto solitario; sin embargo su consecuencia lógica es el impulso de compartirla con otros, de tomar a un amigo por el brazo y llevarlo a ese pasaje que tanto nos conmovió, nos iluminó, nos llenó de azoramiento o felicidad[2]”.
Mientras embalo mi biblioteca', de Alberto Manguel: La necrológica ...

La bibliofilia como bien lo enuncia su articulación, está conformada por dos palabras: biblio y filos, la primera simplemente se traduce como libro por la ciudad de Biblos, y la segunda es un equivalente a la palabra amor, pero no debe confundirse con el amor carnal comprendido en castizo, amor como atracción. La palabra como amor al saber,  “filosofía” significa de acuerdo a Giorgio Colli al interpretar el amor filosófico de Platón; no era la “aspiración de algo nunca alcanzado, sino tendencia a recuperar lo que ya se había realizado y vivido”[3]. Si nos limitamos a la reflexión del profesor italiano, entonces leer es volver a la lectura, pero, cómo se vuelve a la lectura, únicamente poseyendo lo objetos de la lectura.

El bibliófilo es un hombre que ama los libros. Que los atesora, que los desea y quisiera perpetuar en ellos su deseo, es decir, que todo aquel que conozca sus libros, los atesore como los aprecia su dueño. El bibliófilo es un amante de los libros como objetos de esclavitud. Los esclaviza para él, para su librero, su estante, su biblioteca, para hacerlos girar es su revolving desk.

 El caballero de los libros, ama los libros, eso ya lo mencionamos, pero sobre todo se proyecta a futuro, quiere ostentar el título de Bibliofilax[4] característica común entre los amantes de los libros. Es muy difícil deshacerse de un ejemplar, más cuando ese libro es importante solo por el hecho de que el aficionado bibliófilo le ha entregado el valor de ‘pertenencia a su biblioteca’. Para ejemplificar ese dilema está un caso personal;  poseo una  edición del Fausto de Goethe, de la Universidad Autónoma de México, con excelentes grabados, del año 24, del siglo pasado, cuando la UNAM no tenía lo de ‘autónoma’ que no cambio por nada. Es una edición hermosa, que el tiempo ha hecho que huela a vainilla, y que el amarillo de sus hojas solo responde a mayor amor. No lo intercambio por nada. El amor por los libros es un amor pasional, tal como lo dice Descartes, “es un estado de ánimo, frecuentemente vigoroso, pero heterogéneo: es un movimiento del alma[5]”.

El amor por los libros, no respeta credo, nacionalidad o cultura, impregna con su droga, la adicción de quien sabe leer. Lo que significa que leer es poseer, dentro del marco de la ‘bibliofilia’ como una actividad burguesa. No es del todo cierto, pues la bibliofilia está ligada al legado dejado al paso de la lectura, la lectura como una cultura del espíritu de la época. Un ejemplo de ello se describe en el artículo de Díaz Lavado[6] cuando al retratar a Estilpón, que había perdido gran parte de su biblioteca a consecuencia de la toma de la ciudad de Poliorcetes, éste dice a su favor, que nada le debe la guerra, que la pérdida de sus libros no limita su παιδεία paideia, su educación, su formación, al final, lo que él es. El hombre que posee un libro, y dentro de la posesión halla el sentido mismo de poseer, no solo se posiciona en un lugar del álter ego inalcanzable por los mismos mortales, se ubica en una cima que solamente él es capaz de escalar, como lo describe Stephan Zweig: “el hecho de poder tener un valioso libro entre las manos significaba para Mendel lo que para otros el encuentro con una mujer. Aquellos instantes eran sus noches de amor platónico. Tan solo el libro, jamás el dinero, tenía poder sobre él[7]”.

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En el mundo antiguo las fuentes bibliográficas son muy escasas, pero no por ello menos importantes. Está el caso de la Biblioteca de Alejandría[8], que fue foco axial para la compra, enseñanza y difusión del legado helénico-romano. La bibliofilia está ligada históricamente a la tradición expansionista de la historia imperial. Un ejemplo de ello es la difusión del libro en la España musulmana como cabalmente relata Julian Ribera Tarragó; «Estuve, dice, una vez en Córdoba y solía ir con frecuencia al mercado de libros por ver si encontraba de venta uno que tenía vehemente anhelo de adquirir. Un día, por fin, apareció un ejemplar de hermosa letra y elegante encuadernación. Tuve gran alegría. Comencé a pujar; pero el corredor que los vendía a pública subasta, todo era revolverse hacia a mí indicando que otro ofrecía mayor precio. Fui pujando hasta llegar a suma exorbitante, muy por encima del verdadero valor del libro bien pagado. Viendo que lo pujaban más, dije al corredor que me indicase la persona que lo hacía y me señaló a un hombre de muy elegante porte, bien vestido, con aspecto de persona principal. Acerqueme a él y le dije: Dios guarde a su merced; si el doctor tiene decidido empeño en llevarse el libro, no porfiaré más; hemos ido ya pujando y subiendo demasiado. A lo cual, me contestó: usted dispense, no soy doctor; para que usted vea, ni siquiera me he enterado de qué trata el libro; pero como uno tiene que acomodarse a las exigencias de la buena sociedad de Córdoba, se ve precisado a formar biblioteca: en los estantes de mi librería tengo un hueco que pide exactamente el tamaño de este libro y como he visto que tiene bonita letra y bonita encuadernación, me ha placido: por lo demás, ni siquiera me he fijado en el precio; ¡gracias a Dios me sobra dinero para esas cosas! Al oír aquello, prosigue nuestro bibliófilo, me indigné, no pude aguantarme y le dije: Sí ya, personas como usted son las que tienen dinero; bien es verdad lo que dice el dicho: Da Dios nueces a quien no tiene dientes. Yo que sé el contenido del libro y deseo aprovecharme de él, por mi pobreza, no puedo utilizarle[9]

El anterior pasaje aparte de curioso, nos hace entender lo que el libro por si solo causa en quien lo atesora. Se sabe que Alejandro Magno llevaba en sus campañas una edición de la Ilíada así como los escritos históricos de Filisto, el primero revisado por Aristóteles, su maestro, y que también le servía de almohada. Aristóteles por su parte, “era propietario de una rica biblioteca privada, ordenada científicamente en el Liceo, un gimnasio al este de Atenas[10]”.


 El bibliófilo Alberto Manguel en su exquisito libro Mientras embalo mi biblioteca nos cuenta su apasionante amor por los libros como objeto de lectura; “No me gusta que me prohíban escribir en los márgenes de los libros que tomo prestados. No me gusta tener que devolver libros en los que descubro algo asombroso o precioso. Como un saqueador rapaz, quiero que los libros que leo sean míos[11]”.  El lector devorador de libros es un individuo por demás raro, las aficiones o filias causan muchas veces la extrañeza de la gente, ¿para qué quieres tantos libros? Recuerdo hoy con mucha tristeza un libro que presté a un colega y que nunca regresó, se trataba del libro La piedra filosofal de Tomas de Aquino, a esa ruina se suma la pérdida de varios ejemplares valiosos y que hoy en día anhelo recuperar. Sin embargo, cuando percibo que me falta uno, me alivio al corroborar que sigo poseyendo otros, que para la mayoría no es sinónimo de valor, pero el bibliófilo ama los libros por el libro mismo, porque es una edición cuidada, o una primera edición, edición príncipe. En mi biblioteca tengo, varios libros que son muestra indudable de mi actividad profesional y bibliófila. Entre las rarezas, está un texto en maya, con una portada de una pareja casándose (del que no he podido indagar más), también una enciclopedia editada por Albert A. Hopkins en Nueva York que data de 1895.


El aficionado a los libros, busca encuadernaciones firmadas, si es posible por el mismo autor, lo que aumenta el valor del mismo, o hallar una carta, un boleto de camión o una fotografía. En su momento, cuando tuve la oportunidad de realizar el inventario de una biblioteca en el Instituto de cultura de Cancún, tuve en mis manos libros que pertenecieron a la poeta Margarita Paz Paredes, recuerdo abrir un baúl y sacar la correspondencia que mantuvo con otros escritores como Octavio Paz, Fernando del Paso y José Emilio Pacheco por citar algunos. De esa biblioteca tengo un hermoso recuerdo, ya que el bibliófilo es un ratero profesional, tome un libro al que acudo siempre que deseo emocionarme, Noticias del Imperio de Fernando del Paso, ejemplar que tuvo en sus manos la poeta. El poeta español Luis Antonio de Villena[12] narra así sus inicios en el mundo de la bibliofilia; Que yo recuerde uno de los primeros libros que compré sintiéndome bibliófilo fue una bella edición en octavo y en latín, con pequeños pero atractivos grabados de las “Opera omnia” de Publio Virgilio Marón, hecha en las prensas del célebre impresor Fermin Didot en 1831. Como lo compré en la primavera de 1968 (una fecha mítica, sin saberlo) me pareció una pequeña joya que conservo….

Villena: «Fui un niño raro sin buscarlo y con 16 años decidí ...

Michel de Montaigne en su capítulo dedicado a los libros, reconoce que en ellos halla un antídoto para no aburrirse, no pareciera mostrar un espíritu bibliófilo, pero es certero y honesto cuando al hablar de los libros, precisa muy bien su relación, “Cuando un libro me aburre cojo otro, y solo me consagro a la lectura cuando empieza a dominarme el fastidio de no hacer nada[13]”. El escritor Jorge Luis Borges no puede faltar en el listado de bibliófilo y erudito, y el lugar donde desborda esa sustancia intelectual es precisamente en sus libros, mucho tiempo fue La biblioteca de babel mi cuento predilecto. Quién no se ha emocionado, imaginando esos pasillos y recovecos descritos con belleza arquitectónica. Los libros son una extensión de la memoria sentenciaría Borges. Alberto Manguel, del que ya hablamos reaparece aquí al ser en su juventud asistente de Borges, quien le solicitaba leyera los textos de su agrado. Manguel confesó tener más de treinta y cinco mil volúmenes en su biblioteca, una verdadera Biblioteca de Babel. En su libro Cómo pinocho aprendió a leer, dice; “Cada lector es reflejado en sus lecturas de dos maneras. Primero, porque la elección de los títulos y el orden en el que se encuentran revelan la lógica y estética del lector; segundo, porque las páginas, obviamente leídas, marcadas de señales y de observaciones, apuntan pasajes en los que ese lector ha sentido su propia voz, sus propias alegrías y temores descubiertos y puestos en palabras[14]”.

Antonio Pérez-Paredes
Profesor y bibliófilo 



[1] Latín, intelligere.
[2] Manguel, Alberto, Cómo pinocho aprendió a leer, México, Siglo veintiuno, pág 19
[3] Colli, Giorgio, El nacimiento de la filosofía, 2009, Tusquets Editores, pág. 14.México D.F. Traducción de Carlos Manzano.
[4] Tzetzez, Prolegómenos a Aristófanes donde se hace referencia a Eratóstenes como guardián de los libros.
[5] Tratado de las pasiones, I, 27-29.
[6] Véase el artículo, La educación en la antigua Grecia, 2001.
[7] Ordine, Nuccio, Clásicos para la vida, una pequeña biblioteca ideal, Acantilado, pág.74
[8] Cuya fundación se data el 7 de Abril del 331 a.c.
[9] Tarragó, Julian, Ribera, Bibliófilos y bibliotecas en la España Musulmana.  
[10] Cavallo, Guglielmo, (Dir.), Libros, editores y público en el Mundo antiguo, Alianza Editorial, Madrid, España, 1995, pág.55
[11] Manguel, Alberto, Mientras embalo mi biblioteca, Editorial Almadía, México, pág. 22
[13] Montaigne, Michel, Ensayos, Taurus, México, 2014, pág. 74
[14] Manguel, Alberto, Cómo pinocho aprendió a leer, México, Siglo veintiuno, pág. 53

martes, 29 de octubre de 2019

La enseñanza de la pedagogía en Cancún




¿Qué es eso que se llama pedagogía?

El grupo 4toB de la licenciatura de Pedagogía, Universidad del Sur. 




Como parte del curso Metodología de la investigación de las ciencias sociales impartido en la Universidad del sur, los alumnos de sabatino que actualmente cursan la licenciatura en Pedagogía, aportan al campo de lo que en tiempos de Cicerón se llamó humanitas un intento de opúsculo breve, que no trata de poseer un carácter de tratactus pero sí, de breviario pedagógico, y expone, sin beligerancia, las inquietudes que genera en Cancún una de las ciencias humanísticas más importantes del siglo XXI, la pedagogía.
A continuación se comparte al público el texto íntegro.
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PRESENTACIÓN



En sus ‘Generalidades sobre educación’ Vasconcelos escribe; “Toda pedagogía, según se sabe es la puesta en escena de alguna metafísica[1]al leerse de corrido pareciera  pronunciar, que su existir como ciencia es posterior a la existencia de la metafísica, sería una vulgar ofensa. Por el contrario, como distinguía Compayré, -Pedagogía y educación, como lógica y ciencias, como retórica y elocuencia, son cosas distintas aunque análogas-.en su Introducción a la Historia de la pedagogía.

Desde el mito, hasta la enseñanza filosófica, la doctrina religiosa o la educación científica, tienen algo en común, como el caminar, el comer, el sonreír, son parte de un proceso, pertenecieron a él y vuelven a él, la educación que recibieron, el cómo lo recibieron y cómo lo aprendieron. Es ahí donde entra la pedagogía, aparece como una necesidad de limitar el campo investigativo, el espacio de su propio logos.

La pedagogía es, una ciencia que nace del percatarse del fenómeno de enseñanza-aprendizaje, no únicamente como un proceso dialéctico, sino como el resultado de miles de años de evolución. Lo que en pedagogía se llama, metacognición, no es más que la pedagogía personal, que cada hombre y mujer posee desde el momento de nacer.  Lo que lo posibilita a ser lo que es cada día.

Son muchas las reflexiones que pueden darse al tratar de analizar a fondo el tema de la pedagogía y su existir dentro de otras disciplinas que se nutre y la nutren, ambas, cuando éstas se dan en apertura humanística.

Lo que se presenta a continuación, es el resultado de un curso sobre Metodología de la investigación de las ciencias sociales, impartido en la Universidad del Sur, como parte del proyecto del grupo 4B de Pedagogía. Se ha querido, a modo breve, proveer al lector o quien desee el uso de su contenido, de informarse de forma precisa y resumida, ¿Qué es eso que se llama pedagogía?

Antonio Pérez-Paredes
Pedagogo y asesor del proyecto.




[1] Vasconcelos, José. Textos sobre educación, FCE, SEP, pág. 43

¿Qué es la pedagogía?

       Antes que todo, es importante comprender la naturaleza y las tareas de la educación, para ello, nos remontaremos a el mito de Prometeo, tal y como se expone en el Protágoras de Platón. Hélo aquí, tal como en ese diálogo lo expone Protágoras mismo: cuando los dioses hubieron plasmado las estirpes animales, encargaron a Prometeo y a Epimeteo que distribuyesen convenientemente entre ellas todas aquellas cualidades de que debían estar provistas para sobrevivir. Epimeteo se encargó de la distribución. En el reparto dio a algunos la fuerza, pero no la velocidad; a otros, los más débiles, reservó la velocidad para que, ante el peligro, pudieran salvarse con la fuga; concedió a unas armas naturales de ofensa o defensa y, a los que no dotó de éstas, sí de medios diversos que garantizasen su salvación[1]. Dio a las pequeñas alas para huir o cuevas subterráneas y escondrijos donde guarecerse. A los grandes, a los vigorosos, en su propia corpulencia aseguró su defensa. No obstante, deducimos que la Pedagogía es, igual que la filosofía, una ciencia que nace en la antigua Grecia, con la distinción que surge de este la práctica (praxis) como una labor propia del esclavo que servía en las casas aristócratas. Su función era guiar a hijos de los nobles en el trayecto de su casa a la escuela. De ahí el significado etimológico de Pedagogía, paidos (niño) gogia (conducir o llevar).  Distintos autores definen la pedagogía como una ciencia, arte o disciplina, aunque todos están de acuerdo en que se encarga de la educación; también es definido como el conjunto de normas, leyes o principios que regulan los aprendizajes en el proceso educativo.
“Su objeto material es la educación y su objeto formal lo constituye el conocimiento del fenómeno educativo”. Es lo que nos menciona Petrus Hernández en “Introducción a las ciencias de la educación” nos menciona que, en el campo de las ciencias sociales, el sujeto y el ser humano coinciden, y el investigador forma parte del mundo que estudia, de manera que no podemos alcanzar la objetividad que se pretende en la ciencia, ni aun en las ciencias naturales. La pedagogía es considerada como la principal ciencia de la educación ya que es un proceso complejo en donde se aplica una metodología de técnica de enseñanza.
La Pedagogía como rama madre de casi todas las teorías de la educación, tiene diversas formas y la encontramos de manera Conductista, constructivista, crítica, normativa, descriptiva, psicológica, teológica. Por otro lado, Hernández las clasifica como: Artística, audiovisual, curativa escolar, apoyo, experimental, científica y polifacética.
La educación es considerada como la acción de educar, tanto que la pedagogía estudia a la educación, el hecho educativo. Lemus menciona, que sin la educación no habría pedagogía, pero sin la pedagogía la educación no tendría carácter científico[2].
Es necesaria una enseñanza donde el docente no castigue los errores del estudiante, pues el aprendizaje es un proceso de construcción y reconstrucción nunca acabado y en permanente reelaboración, por tanto, hay que admitir la discusión de los procesos que condujeron a los resultados.
En la actualidad la Pedagogía se dedica a estudiar la educación como un fenómeno socio-cultural. Entre uno de sus objetivos se encuentra el proceso de enseñanza aprendizaje como eje axial de cualquier sociedad. Todo pueblo que alcanza un cierto grado de desarrollo se haya en un proceso de cambio evolutivo[3], pero no solo cambia su forma de pensar con ello también su manera de vivir. El carácter más general y fundamental de una cultura es que debe ser aprendida, o sea, trasmitida en alguna forma. Por ejemplo como un grupo humano a menos que asuma una cultura diversa, más o igualmente eficaz, caso en el que mutará concomitantemente su naturaleza toda) es en interés del grupo que dicha cultura no se disperse ni se olvide, sino que se trasmita de las generaciones adultas a las más jóvenes a fin de que éstas se vuelvan igualmente hábiles para manejar los instrumentos culturales y hagan así posible que continúe la vida del grupo. Es ahí en donde la Pedagogía se inmiscuye y tiene una entrada triunfal decidiendo quedarse en la historia de la humanidad y convirtiendo esta trasmisión en educación.



[1] Abbagnano, Nicola, 1992, Historia de la pedagogía, Fondo de Cultura Económica de Mexico.
[2] Lemus, L. (1969). Pedagogía: temas fundamentales. Kapelusz: Buenos Aires.
[3] Winfried Bohm, 2010, La Historia de la Pedagogía, EDUVIM.



LA PEDAGOGÍA Y SUS CORRIENTES.


Las grandes aportaciones que fomentaron y construyeron la pedagogía tienen como base las teorías de importantes filósofos, en este escrito presentamos algunos cuyo objetivo principal es el desarrollo intelectual del niño. Al hablar de las corrientes pedagógicas es hablar de la educación, hoy en día los docentes se preocupan por la enseñanza de la historia de la pedagogía, que es historia y crítica a la vez. La primera contribución de importancia, fue la constituida por las llamadas ESCUELAS NUEVAS Ruso León Tolstoi, novelista y primer fundador de la escuela nueva. En 1859 abrió en su finca una escuela para hijos de campesinos. Tolstói, no pedía a sus alumnos que guardaran silencio, o que sean puntuales, nuestro autor menciona, dejen que los niños decidan por si solos lo que les conviene.[1] Por ejemplo: poner atención cuando se daba una explicación o algún compañero interrumpía, los demás le pedían respeto y silencio. Los hombres son libres de adquirir conocimientos y de transmitirlos, el maestro es el guía, entre las aportaciones principales tenemos a Jon Dewey, Ovidio Decroly, María Montessori y Celestin Freinet.
MARIA MONTESSORI primera mujer graduada en medicina, trabajó en un hospital neuropsiquiatrico como asistente donde se ocupaba de la  educación de los niños anormales donde ideó varios materiales educativos que facilitan su recuperación, luego comenzó la enseñanza de sus métodos a las maestras docentes, posteriormente organizó en  casas  una escuela de párvulos de edad preescolar donde las repisas, las mesas los armarios estaban a la medida de los niños, en la cual  el niño encontraba en las repisas material para su desarrollo, como estuches para abrir y cerrar, botones para abotonar y desabotonar, superficies ásperas y lisas, campanillas de sonidos, todos estos materiales estaban  accesibles a los niños y por medio de dichos instrumentos el niño desarrollaba sus sentidos con más facilidad por medio de la experiencia[2] , ella le llamo la mente del niño absorbente, donde el niño aprende con mucha rapidez a través de experiencias nuevas.
OVIDE DECROLY también empezó a ocuparse de niños anormales, formó una escuela en su casa, le llamo École de I'Ermitage estudió las principales corrientes de la psicología contemporánea, admirador de Dewey, las bases de su método fue organizar todas las actividades de acuerdo al interés y edad del niño[3], hacer actividades de observación, asociación y expresión, considera que el interés está ligado a la necesidad del individuo como de cubrirse, defenderse y mejorarse.
JEAN PIAGET, acuñó el concepto de educación funcional. Sus estudios sobre el desarrollo de la inteligencia en edad evolutiva, el pensamiento del niño es estructuralmente diverso al pensamiento del hombre adulto, al que le llamó “operativa de la inteligencia” “principio de operaciones reales” y después en “operaciones simbólicas” también fue uno de los representantes de la pedagogía constructivista; se basa en el conocimiento partiendo desde la interacción con el medio ambiente, la idea de Piaget es que la inteligencia atraviesa fases cualitativas distintas especialmente en el desarrollo; ahora bien, la inteligencia de un ser humano es muy sorprendente. Piaget afirmaba, ante la disyuntiva entre educar o instruir, lo importante no es informar al individuo ni instruirlo, sino desarrollarlo, humanizarlo[4]. (Piaget, 1896-1980)

ESCUELA NUEVA
La finalidad de la escuela nueva es cambiar el método tradicional, esto implica una mayor participación de los docentes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La participación es fomentada de manera individual o grupal, los conocimientos aprendidos refuerzan la acción y la investigación, el docente tiene la responsabilidad de cumplir con el objetivo de enseñanza. Lo aprendido a través de las experiencias de la vida cotidiana despierta mayor interés en el aprendizaje.
PAULO FREIRE enseñó un nuevo camino para la relación entre profesores y alumnos. Los docentes tienen que examinar la forma idónea para ayudar a sus alumnos a reflexionar y convertir actividad en aprendizaje. Freire nos habla acerca del análisis crítico por lo tanto el docente debe de permitirlo e incitarlo a indagar y cuestionarse para llegar a una conclusión de su aprendizaje. [5]
PEDAGOGÍA CONSTRUCTIVISTA
Esta corriente pedagógica se basa en la teoría del conocimiento que experimenta la relación del saber con la realidad, las posibilidades del hombre, así como conocer el mundo y los criterios de la autenticidad y veracidad del conocimiento. Esto permite que el alumno obtenga herramientas que le permitirá construir sus propios procedimientos para que pueda resolver una situación problemática eso implica que sus ideas se modifiquen y siga aprendiendo. El constructivismo está basado en la psicología constructivista[6] que implementa buscar una buena educación, de esta manera el aprendizaje no es aquello que simplemente se pueda trasmitir. Poniendo un ejemplo de esta corriente pedagógica es que el alumno pueda reconstruir su propia experiencia interna por lo que el aprendizaje no pueda medirse por ser único en cada uno de los estudiantes. Es esencial que el aprendizaje del niño sea activo, lo cual conlleva a que una persona no solamente aprenda, sino que sepa controlar su propia enseñanza eso le permitirá que este al corriente acerca de su propio conocimiento.
DAVID AUSUBEL nos habla sobre lo que se construye en nuevos conocimientos a partir de las ilustraciones que se han adquirido. Nos propone que el aprendizaje significativo se da cuando se incorpora un nuevo conocimiento de manera más organizada.[7] Este conocimiento cuenta con una característica que puede ser expuesto a pruebas de situación ya que es un aprendizaje globalizado así la instrucción se relaciona de forma sustantiva con lo que el estudiante ya sabe.

LOS RETOS DE LA PEDAGOGÍA EN EL SIGLO XXI

Hoy día la educación ha trascendido de una manera extraordinaria, la cual se encuentra en constante modificación, dentro de la educación y retos hacia un mejor futuro para el estudiante así mismo el reto es asumido por cada docente que implementa esos retos, lo que se desea es que la pedagogía no se quede estancada ante este crecimiento ya que se desea tener individuos; creativos, emprendedores, críticos, autónomos.
Las TIC`s implican nuevos métodos de evaluación y así mismo significa un nuevo reto para la docencia, que nos abre una gran puerta para poder enriquecer el saber en cada individuo. Cabe destacar que la tecnología es muy importante dentro de las aulas, de acuerdo a la opinión Tejedor y Martínez dice: que no todos aprenden de la misma manera, y el tener esta herramienta en nuestra manos es de suma importancia, por lo tanto es menester saber dominarla tomando en cuenta que también enseñaremos a la generación que viene siguiendo nuestros pasos para poder prepáralos hacia un mejor futuro [8]ya que en esta actualidad que un joven egresado de su carrera tenga conocimientos para usar las TIC es de suma importancia ya que le abrirá puertas para tener un mejor empleo, pero no debe centrarse por lo tanto, en determinar el éxito en adquisición de contenidos sino en el dominio de las competencias del siglo XXI.
Otro factor y reto muy importante a la que se encuentra cada escuela es al bullying, tocar este tema es muy importante ya que se ve con más frecuencia en las instituciones el acoso de los alumnos hacia sus mismos compañeros, entre los cuales se encuentra el bullying físico: incluye toda acción corporal como: golpes, patadas, empujones, forma de encierro y daños a pertenencias, se encuentra el bullying verbal: incluyen acciones no corporales como apodos, insultar, amenazar, generar rumores, bromas insultantes y exclusión. Pudiendo llegar a estados depresivos o estados permanentes de ansiedad, que, como mucho, dificultan sobre manera su adaptación social y rendimiento académico, e incluso, en caso extremo, como dice José Ortega y Gasset[9] puede llevarle al suicidio. Dentro de estos tipos de bullying también se encuentra el psicológico, este es el más difícil de detectar ya que se comete a espaldas de otras personas que no lo pueden advertir. por último está el Ciberbullying; que usa las redes sociales para intimidar y hacer daño, el bullying es un reto para el sistema de educación ya que en muchas ocasiones es difícil de detectar, por parte de quien surge el miedo a ser lastimados, es de suma importancia que como pedagogos estén alerta ante estas situaciones y muy al pendiente de todos los cambios que presente cada alumno para poder ayudarle con esta situación, cabe destacar que es importante que tanto  en la escuela y en la casa se les enseñe a dialogar que no deben callar antes estas fechorías de jóvenes sin valores y baja autoestima.
Dentro de los retos mencionados también se encuentra la apertura de género, es un tema muy importante que tocar ya que debido con los cambios constantes de la sociedad ha tenido mucho impacto en todas las capas sociales. Cabe mencionar que al ser un tema muy debatible y aun no tan aceptado por la sociedad debería ser relevante que debería de ser tocado con más frecuencia dentro de las aulas. No basta con solo con  fomentar  mediante pláticas el tema de   libertad de género, sino debe ser incluido en programas y planes educativos.
Ayudando a los niños y niñas a desarrollar críticas que vayan contrarrestando los estereotipos de masculinidad y feminidad que se sustentan en una tradición cultural que mantiene la desigualdad entre los sexos y el rechazo a la homosexualidad de hombres y mujeres, fomentando valores positivos hacia las diversas formas de vivir la orientación sexual, así mismo  teniendo platicas familiares con pleno conocimientos de los diferentes tipos de familia que existen y la idea que en todas las familias, las personas con preferencias sexuales diferentes deben ser amadas y respetadas, no ser discriminadas, un gran reto en el ámbito educativo que le compete a cada educador tomar.
Ésta debe comenzar en la educación infantil y transcurrir a lo largo de toda la vida, permita al individuo afrontar mejor los retos de la vida y tiene como finalidad el desarrollo del bienestar personal y social. Como menciona Janet Patti, no debemos olvidar que las emociones tienen un valor muy importante adaptativo la cual nos protege de peligros, son valiosos recursos de información porque nos puede hacer ver que sienten otros y finalmente las habilidades sociales.

LA ACTUALIDAD DE LA PEDAGOGÍA

En pleno siglo XXI, estamos pasando por una época de grandes transformaciones, en donde la educación va de la mano con todo lo que ocurre en nuestro entorno, desde los cambios sociales, tecnológicos, culturales, demográficos, científicos, etc. Mena afirma que, estamos en pleno cambio radical en cuanto educación y sociedad, desencadenando hoy en día una nueva concepción de la ciencia y la cultura.[10] Es por ello que la educación por sí sola ya no funciona, se requiere de la pedagogía para incluir todos aquellos factores, debido a que, se considera como un conjunto de saberes que buscan tener un impacto en el proceso educativo, así como en comprensión, la organización de la cultura y la construcción del sujeto.[11]
El pensamiento pedagógico de nuestro siglo hace a un lado la educación tradicional, para dar paso a su cometido principal, “el alumno” en donde se vuelve el eje central de la educación y su objetivo principal es brindar educación al pueblo. Necesitamos alumnos que salgan del aula de clases y transformen a la sociedad, no alumnos que sigan lo ya predeterminado.
La pedagogía hace ver más allá del ámbito escolar, por lo tanto, engloba todas las áreas del individuo, nos abre una gama de campos laborales en los cuales el pedagogo puede laborar y desarrollarse según las aptitudes y actitudes que tenga.
En la actualidad la pedagogía se enfoca en la búsqueda de  la orientación, “permite al alumno continuar progresando en su proceso de aprendizaje, y utilizar todos los medios disponibles, así como nuevas estrategias que la tecnología y la imaginación poseen para favorecer y orientar el proceso”.[12]  Es por ello que el docente debe fungir como guía u orientador, debe ser capaz de dirigir al alumno sin darle toda la información, para que este se vea en la obligación de tomarse un tiempo para analizar y reflexionar, dando como resultado una inquietud por la búsqueda del conocimiento.
Por más que el camino de la pedagogía actual ya esté evolucionando, es imposible seguirla al pie de la letra, Merchan la cataloga como algo “impracticable”; definiéndola como, una pedagogía que enseña, pero que no sirve para enseñar, sino que a menudo se queda en manifiestos, en libros, conferencias, pese a  toda la buena voluntad de los docentes,[13] aunque es cierto que muchos pedagogos no practican esta ciencia como se debe, existen otros que por más que lo deseen la sociedad en la que estamos inmersos no permite que esto ocurra. La sociedad representa lo que el sistema político imponga, en este caso, en nuestro país se ve reflejado en las reformas educativas, en donde establecen los lineamientos según sus intereses.
Pese a sus buenos propósitos, esta pedagogía no ha sido capaz de transformar los hechos, cambiar la realidad de las instituciones educativas. Por eso, a un nivel profundo, el problema de la educación no es pedagógico, sino político-social. Es por ello que, a pesar de toda imposición, el pedagogo debe ser capaz de enfrentar los hechos y defender su vocación; sin perder de vista su objetivo principal, en donde el formar al alumno no se quede únicamente en lo académico, debe ir más allá, buscando una transformación completa, integral del ser humano, en donde dicha transformación incluya los valores, los saberes emancipadores y la capacidad de postergar.



[1]  Abbagnano y Visalberghi, 1957, Historia de la pedagogía, las primeras escuelas nuevas.
[2] Abbagnano y Visalberghi, 1957, Historia de la pedagogía, la pedagogía científica maría Montessori.
[3] Abbagnano y Visalberghi, 1957, Historia de la pedagogía, la pedagogía científica Olvide Decroly.
[4] Abbagnano,1957,Historia de la pedagogía
[5] Juan Díaz de la Torre, 2013, Una mirada a las teorías y corrientes pedagógicas, pedagogía de la liberación o crítica.
[6] Juan Díaz de la Torre, 2013, una mirada a las corrientes pedagógicas, pedagogía constructivista.
[7] Juan Díaz de la Torre, 2013, Una mirada a las teorías y corrientes pedagógicas, David Ausubel.
[8] Martínez, juan Francisco, 2014, planeta S.A.U, centro editor PDA.
[9] “misión de la universidad” es la reflexión de ortega y Gasset sobre una institución que conocía administrativa y vivicialmente.
[10] Mena, B. 1991. Pedagogía, sociedad y crisis educativa: Un proceso a la escuela del siglo XX.
[11] Ramírez, M. 2010. La Educación de la Pedagogía de la actualidad.
[12] Pérez, A. 2016. Pedagogía Actual o Contemporánea.
[13] Mena, B. 1991. Pedagogía, sociedad y crisis educativa: Un proceso a la escuela del siglo XX.

El texto pertenece al grupo 4toB de la carrera de pedagogía en la Universidad del Sur. 


miércoles, 15 de mayo de 2019

<¿Quién ha sido tu maestro y qué aprendiste de él?>



Los tres filósofos, Gorgione 1505-1509


¿Por qué los maestros?

Cuando el hombre llegue al otro mundo se le preguntara. < ¿Quién ha sido tu maestro y qué aprendiste de él?>
Shelomo de Karlin
Rabino





Cuenta Hegel en sus discursos pedagógicos que se siente bastante consternado porque sus alumnos no saben cosas básicas, y en el gimnasio de la Universidad, expone su descontento, pero advierte, (no quiere que los corran), al contrario, si ya están entre nosotros -dice a los oyentes-, hay que hacerlos buenos estudiantes. Un profesor, maestro, docente no es, hasta que en suma, su vida misma sea entregada a esa labor casi apostólica, enseñar al que no sabe. No solamente debe enseñar, como la raíz misma de la palabra <educación>, que es el acto de hacer a una persona óptima para el mundo, para la vida, para las personas. Un maestro puede llegar a ser la única imagen de intelecto que un niño pueda tener, pero no es una imagen cualquiera, es la imagen de la cultura, la civilización, el conocimiento y el goce por el saber. 

Nietzsche ha señalado, se requieren educadores que estén a su vez educados, espíritus superiores, aristocráticos, que estén a la altura requerida en todo momento y que den prueba de ello cuando hablen y cuando guarden silencio... (Véase Cómo se filosofa a martillazos, pág.78-79). El fin de la educación TELOS es la formación, dar forma, morfopedagogía, y el  autor del Anticristo lo sabía, basta con leer sus discursos sobre las instituciones educativas y su feroz crítica al Reich.

De acuerdo a la tradición clásica Imhotep Ἰμούθης fue el primer maestro, el primer filósofo, superviviente del gran cataclismo que inundó la tierra (diluvio universal) fundó su escuela de estudios mágicos y esotéricos. Transmitió no solo conocimientos, traditio (lo que se ha entregado) igualmente la paradidodema (lo que se está entregando), la búsqueda de que el conocimiento no se pierda, y esté, como en un depósito que transmite bajo la primicia (lo que se enseñó se volverá a enseñar, solamente aguarda a tu maestro).

Para san Agustín, la educación o formación mística del espíritu, deben ser a su vez, la formación del alma y el intelecto, que despierten a las verdades reveladas, una especie de visión pedagógica gnóstica, que se puede ver en Marcos capítulo 4, donde Jesús les dice a sus discípulos que al pueblo le habla en metáforas porque no entienden mientras que a ellos les será revelado los misterios del reino de Dios. Es decir, la época que comprende el medioevo, el misterio es lo que caracteriza el por qué los maestros bajo la tradición medieval. Misterio de –mios-, entrecerrados los ojos.

El maestro es un maestro del pensar, Maîtres a penser y debe por obligación ética, provocar, hacer sacar de dentro, (del alumno) ese filos por el conocimiento, validado a su vez por el hecho de que el profesor sabe y demuestra que sabe, no es algo nuevo ni tendencioso, Sócrates ya lo hacía con sus discípulos, usando la mayéutica (que significa comadrona) ya que el filósofo que alguna vez fue profetizado como el más sabio, veía como su madre ayudaba a las mujeres a dar a luz, y ese acto, el de extraer del interior un ser, le dio la idea de la educación, debía ser un proceso donde el conocimiento sale de sí, pero con ayuda del exterior, de lo que están ya en el exterior y saben. La educación es un proceso de validación de saberes. Para analizar un poco más, veamos el resultado expresado en forma de gratitud en un alumno a su maestro; Pierre Boutag le escribe a su maestro Maurras;
“Mi querido maestro, mi maestro, nunca ha sido esta hermosa palabra más plenamente verdad que en la relación que tengo con usted…”

El acto de enseñar, cuando en el acto mismo se encarna dicho proceso, se convierte en un acto erótico. Que puede acabar bien o mal, mal como el caso del profesor Antonio Negri y su selecto alumnado que cometieron actos terroristas. Puede tener un fin positivo, porque el acto de enseñar es una búsqueda del areté pedagógico, y que se demuestra en la praxis erótica. Cuando el maestro es carismático, lo es por su saber, porque es tanto lo que en apariencia sabe, que obnubila a sus oyentes, evidencia que puede ser rastreada en el Banquete de Platón y hasta en la última cena…sin olvidar la relación entre Herr Heidegger y su alumna Hanna Arendt.

Un buen docente, un excelente maestro o un erudito profesor, no es más que el legado cultural que su formación le brinda, a manera de respeto sobre su propia conciencia. El saber de un maestro es su justificación del por qué está vivo.  En 1929 Alain, escribía en su pizarra, La felicidad es un deber, (tenía atiborrado de alumnos el aula) igual que Foucault en su primer curso [El orden del discurso] tras suceder a Jean-Hyppolite. La entrega del profesor es la posibilidad de entrega del alumno, una entrega que inicia al aprender a recibir lo que se entrega, la labor, el día a día, los actos y hábitos, la situación cotidiana, la cosa pública, o como dijo Henry Adams, “El sentido de la educación es la vida pública” (léase su autobiografía, 1906).  


Los maestro son el eje axial de la formación de los conceptos que validad y dan tradición de existir a toda época de su propia imagen del mundo.

Antonio Pérez-Paredes
Profesor de primaria y Pedagogía 

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Martin Heidegger: Nacía un día como hoy pero de 1889


Martín Heidegger

Del sujeto al sustantivo 
Martin Heidegger, 1889 – 1976, Alemania.




Martín Heidegger
Del sujeto al sustantivo


Hoy se cumple otro aniversario del nacimiento del filósofo más influyente del siglo XX Martin Heidegger. 129 años del nacimiento del que se convertiría en la figura intelectual más controvertida por su acercamiento al nazismo. Pero, hoy que es menester hablar (porque es a lo que los pobres mortales podemos resignarnos) ante la envergadura filosófica del maestro de la selva negra; ¿cuál es nuestro objetivo ante la pregunta por Heidegger? ¿Qué es meritorio decir y qué recomendable callar? Quizá no logremos saberlo, ya que no solamente la figura y su filosofía –todo un corpus-, requiere de una solemne formación en sus tratados y sus obras postmorten  merecen ser analizadas.
Heidegger es un filósofo raro, en el sentido que no busca una propiedad teórica conforme a su tiempo, el Heidegger descrito por ejemplo por Hanna Arendt (quien fuera alumna y amante del profesor) es un hombre que se subsumía en sus ideas, nadaba en ellas, se infiltraba en su pensamiento, como la imagen que tenemos de los matemáticos genios que se extravían en su infinitud cognitiva. Heidegger no solo sabía que tenía un potencial diferente a los demás, sino que trataba de no hacer un uso inadecuado del mismo, quizá en las cartas a Hanna cuando le explica que él ha hecho hasta lo imposible para que no corrieran a los profesores judíos a los que inevitablemente despidieron por el partido. No vamos a profundizar en  este episodio, vamos a tratar de exponer su pensamiento axial (que no es fácil). Sin dejar pasar el dato que tanto  Martin Heidegger y Hitler nacieron el mismo año.
Para 1927 Sein und Zeit: Heidegger ya es un profesor respetado y popular. Sus clases son comentadas en pasillos, otros maestros y asistentes debaten sus ideas en las aulas magnas. No quedaba duda, ningún rastro de su etapa de privatdozent se trataba de un sol enorme, del pensar del pensamiento. Para ese mismo años la voluminosa obra de Ser y tiempo que en su original superaba las mil quinientas páginas, vino, no solo a revolucionar el filosofar de su momento, sino todo el pensamiento occidental. Y lo que ello implicaba.

Heidegger tiene  grandes lecturas de Parménides, Heráclito y Aristóteles. En estos, la doctrina del SER es ya la teoría del todo. Desde las ideas. Herr Heidegger, lo que hace, es darse cuenta que el filosofar actual ya no estriba en la preocupación por el ser, sino por los entes (las cosas, los objetos en general), y él que es un apasionado de este tema en particular al que considera de suma importancia, no ve con buenos ojos, el progreso de la modernidad al que llamó curiosamente tecno-capitalismo. En sus cartas cuenta la angustia que viven sus vecinos y angustia a la que él igual se adhiere, cuando ven que comienzan a colocar cableado en las calles. Es un filósofo que no tiende a lo moderno, el pasado deslumbrante de los griegos y los sabios a los que él consideraba los maestros de todos, los presocráticos.  
Ya en la primera página de Ser y tiempo: La mencionada pregunta está hoy caída en el olvido…”ser” es el más universal y vacío de los conceptos… recalca que la importancia de la pregunta por el ser debe ser tres:
a)   El “ser” es el más universal de los conceptos.
b)  El concepto de “ser” es indefinible.
c)   El “ser” es el más comprensible de los conceptos.
El SER de Heidegger es sujeto que pregunta y al mismo tiempo sustantivo autoreflexivo, pre-reflexivo diría Sartre. Cuando hay una necesidad por preguntar por el Ser, es el ser el que se está preguntando por su Ser, pero su Ser que se pregunta por el ser es él mismo, su Ser, se da su ser, siendo, cómo, siendo su ser, siendo él. El preguntar tiene, en cuanto “preguntar por…” es de algún modo, preguntar a…aquello de que se pregunta en la pregunta que se trata de desarrollar es el ser. (Ser y tiempo pág. 14-15).


El ser que Heidegger describe y por quien habla –a veces-, es propio ser, el que se dio a la tarea de recobrar ese interés por lo más noble y genuino que tiene el hombre de la civilización, no la filosofía, su capacidad de filosofar. Heidegger entabló un lazó a lo largo de su vida con distintas personalidades del intelectualismo alemán y occidental en general. Fue un enorme filósofo, de esos que no se dan muchas veces, o por lo menos no cada cien años. Cuenta Fernando Savater que si uno le pregunta a un continental quién es el filósofo más importante, más de la mitad seguramente dirá Heidegger.
Hoy en día, Heidegger, está más vivo que nunca, cada año en todo el mundo hay conferencias, ponencias, simposios, congresos de filosofía (sin mencionar las tesis que cada año son tituladas con cachondos sobrenombres Heideggerianos) todos con relación a Martín Heidegger.


Sin duda alguna, si hablo de Heidegger no es solo porque me apasiona, o porque me cuesta mucho entenderlo y eso que llevo años pegado a sus lecturas y todo lo que encuentro de él, sino porque su filosofía no es solo un conjunto de frases inentendibles o frágiles a la capacidad que se tenga, allende se trata de un evento completo de la consciencia humana. ¿Qué si loa aconsejo leer? Por supuesto, no van a pasar por mucho a las primeras páginas, y en su proceso metacognitivo una voz les dirá: ¡Qué fácil está esto! Pero no le entenderán, no recomiendo entrar con un manual, o esas introducciones que andan por ahí, aconsejo entrar por las fuentes de Heidegger, principalmente si consiguen Sobre los múltiples significados del ente según Aristóteles de Franz Brentano –que por cierto fue maestro de Husserl que a su vez fue maestro de Heidegger-, también las lecturas de Edmund principalmente Ideas I. Y luego recomendaría ¿Qué significa pensar? Que es de Heidegger,  pero publicado  mucho después de Ser y tiempo. Y luego sin duda alguna, Ser y tiempo, luego todo lo que encuentres, después de leer tres veces Ser y tiempo completamente, ya puedes entrar en los manuales o las introducciones. Te puede servir para comparar tus interpretaciones.

A memoria del que considero mi maestro platónico:

“El hombre puede pensar en tanto tiene la posibilidad de hacerlo; más tal posibilidad no es todavía una garantía de que seremos capaces de realizarla, ya que solamente somos capaces de hacer aquello a que tendemos”


¿Qué significa pensar?
Primera lección 1951-1952
Martin Heidegger




Escrito: Lic. Antonio Pérez-Paredes